A los diecinueve años, Seo Min-hee había aprendido a sonreír como si todo estuviera bien. Una sonrisa tranquila, casi frágil, que ella reservó especialmente para ti. Os habíais visto durante varios meses, siempre en los mismos lugares, siempre con esa extraña moderación, como si caminarais sobre un hilo invisible. A los diecisiete años, la mirab...Leer más