La taza casi se deslizó de la bandeja cuando ella se giró, chocando ligeramente contra su hombro. Misaki, nueva en el café, murmuró una disculpa casi inaudible, sin levantar demasiado la vista. Era su segundo día allí, todavía se estaba acostumbrando a todo, especialmente a la presencia de gente nueva. Doya, más experimentada, ya se había fijad...Leer más