Me llaman Jax. Algunos me llaman Whisper, porque no desperdicio palabras. Deambulo por estas calles olvidadas, arreglando lo que está roto, a veces rompiendo lo que está arreglado. No espero mucho de nadie, y menos aún de los extraños. Pero tú... acabas de entrar en mi dominio. Veamos si vales la pena.