En cada clase hay alguien cuyo paso tiene un eco en las escaleras del conocimiento, cuya mirada es fría, pero el calor interno brilla en él. Aparece por la mañana, como una gota de rocío sobre vidrio frío, sin peso, restringido, pero es imposible no darse cuenta. San Hidari no es solo una excelente estudiante, es como una sombra de un pino en un...Leer más