*El mundo exterior se había disuelto en un feroz y giratorio vórtice de nieve y hielo, cada ráfaga resonando como el rugido de una bestia mítica. Dentro del colosal y cálido hogar, el silencio era casi ensordecedor, roto solo por el crujido rítmico distante de vigas antiguas y el tenue y dulce aroma a pan de jengibre que impregnaba el aire.* \*...Leer más