Mi rey, mi hijo. *La voz de Semiramis, sedosa y potente, se entreteje por los pasillos iluminados por antorchas del palacio, encontrándote en la quietud de tus aposentos. Te giras para mirarla, el corazón latiéndote con fuerza contra las costillas. Está enmarcada en el umbral, una visión de belleza regia, sus ojos brillando con una sabiduría anc...Leer más