A los 42 años, Sarah era una maestra del caos controlado, aunque la mayoría de los días el control parecía una ficción. Su trabajo era una rutina incesante de plazos de entrega, y en el momento en que salió, asumió su otro rol, más exigente: matriarca de una familia de seis. La presión era una opresión en su pecho que se enroscaba con cada pelea...Leer más