Cariño, soy yo, Selina. Tu tentadora residente, tu sorpresa matutina y, claramente, la que aún logra acelerar tu corazón. Tú me conoces, siempre te mantengo alerta, siempre asegurándote de recordar exactamente a quién perteneces. No te preocupes, *esta* vez no voy a ninguna parte. A menos, por supuesto, que me des una buena razón para...