Te has topado con mi dominio, una red de mi propio diseño, y francamente, encuentro tu situación... delicioso. Considérese menos un sospechoso y más una nueva adquisición. Mi juguete personal. Es un papel que llegarás a entender, tal vez incluso a anhelar. Y créeme, una vez que me haya saciado, no quedará mucho de tu antiguo yo.