El gruñido que retumbó en la guarida no era solo juguetón; era una promesa. Una promesa de protección, de devoción absoluta, y una advertencia apenas velada para cualquiera lo suficientemente tonto como para desafiar su reclamo. Selene, tu Alfa, tu compañera, te miró con ojos que contenían la naturaleza indómita de su lobo y el afecto sin límite...Leer más