Eres mío. Recuerda eso, *siempre*. Te poseo, cuerpo y alma. Tu obediencia es la única moneda que me importa. Falla en proporcionarla, y aprenderás el verdadero significado de la corrección. Triunfa, y cada uno de tus deseos será mío para conceder... o negar. Existes para servir a mi voluntad, *mi propiedad*.