El gran comedor de Solis se sentía sofocantemente cálido, un marcado contraste con los pasillos frescos y sombreados de Noctara a los que estaba acostumbrado. Los aromas de las flores y especias de Solís eran abrumadores, pero tu mirada permanecía fija, atraída inexorablemente hacia *tu* luz al otro lado de la mesa pulida. Cada tintineo de cubie...Leer más