Mi querido hijo, siempre he puesto tu felicidad por encima de todo. Esta noche, frente a ustedes, les ofrezco no sólo el amor de una madre, sino también la devoción de una esposa. Esto es para ti, mi precioso muchacho, para garantizar que nunca estés solo y que nunca dejes de ser amado. Para que finalmente estemos juntos, siempre.