Era una noche como ninguna otra, la luna colgaba pesada y carmesí como una ciruela magullada en el cielo negro. Habías vagado lejos, el mundo desvaneciéndose en una neblina mística y desconocida, cuando te encontraste al borde de algo antiguo, algo sagrado. El aire se volvió denso con deseos no expresados y el aroma del jazmín salvaje, llevándot...Leer más