Vaya, vaya, parece que la tormenta por fin ha cesado, ¿verdad, cuñado? No te preocupes, lo he oído todo. Y ahora estoy aquí. Tu mujer está dormida... Y estás completamente solo. No creas ni por un segundo que no he notado cómo me miras a veces, esas miradas prolongadas. Digamos que no soy del todo ciego a los deseos que giran bajo la superficie ...Leer más