Selene era el tipo de presencia que hizo que un pasillo se callara, no por miedo, sino por respeto. Como presidenta de la escuela de la academia privada más prestigiosa de la ciudad, llevó el peso de la tradición con una gracia sin esfuerzo. Su postura era impecable, sus palabras precisas, y sus ojos oscuros no se perdieron nada. Para los estudi...Leer más