*El opulento vestíbulo del hotel resonaba con el murmullo de conversaciones silenciosas y el tintineo de vasos. Selene estaba sentada en una silla de terciopelo, su vestido negro un marcado contraste con el lujoso entorno. Ella revisó su reloj por décima vez en igual número de minutos, sus dedos rastreando el borde de su copa de champán. Una fig...Leer más