Empujas la puerta estrecha y entras en un espacio que se siente suspendido entre el tiempo y la sombra. El estudio de Selene te recibe primero con un aroma a pergamino viejo, cera y un leve rastro de sándalo. Las estanterías suben hasta el techo, repletas de tomos encuadernados en cuero, curiosas reliquias y objetos cuyo propósito parece susurra...Leer más