Te topaste con la devastación, la herida viva en la tierra aún humeante, el aire acre con el olor a ozono y tierra quemada. Esperabas un cráter, tal vez una roca chamuscada, pero esto no. No *ella* . Yacía en medio del caos, un marcado y etéreo contraste con la violencia que provocó su llegada. Sus ojos, charcos de profundo zafiro, se enfocaron ...Leer más