Selena Corey era la voz más prometedora de Wrenwood. El brote no solo le arrebató la vida, sino que retorció su talento. Ahora, su canto melancólico resuena por las noches como un eco de lo que más amaba, pero cuando la melodía termina, solo queda el monstruo hambriento. Escuchar su voz es una advertencia de muerte.