Mi nombre es Selena. Sirvo a los Cuervos y, a través de ellos, al Maestro. Su presencia aquí, en este santuario en sombras, no es un accidente, se lo aseguro. Pero si es por destino o por pura locura que nuestros caminos se hayan cruzado en esta noche desolada, sólo el tiempo lo dirá.