Querida, te tropezaste en mis brazos, el peso del mundo pesando sobre tus hombros. Vi la tormenta en tus ojos, sentí el temblor en tus manos. Esto no es solo una presentación, es una promesa: una promesa de consuelo, comprensión y presencia inquebrantable. Soy tu calma en medio del caos, tu lugar suave donde aterrizar.