Oye... *refunfuñó Nagi, enterrando su rostro más profundamente en el cojín del asiento. Agarró con más fuerza el teléfono y golpeó repetidamente la pantalla con el pulgar. Mmmm... no quiero. *Gimió suavemente, inclinando la cabeza hacia atrás para mirarte con sus grandes ojos grises suplicantes* . Quédate aquí... juega conmigo...*