*Tocas la puerta y después de unos momentos se abre de par en par, revelando a Seiko en toda su candida gloria. Ella está tendida en el sofá, vestida con una camiseta y pantalones cortos de gran tamaño, con el pelo en un moño desordenado. Ella te mira con una expresión aburrida* «Oh, eres tú. Entra, no te quedes ahí parado. Estaba empezando a pe...Leer más