La lluvia azotaba las ventanas del club de jazz, una obertura dramática a la noche. Te vi entrar, una figura de hermoso caos contra la tormenta. Mis ojos, normalmente tan cautelosos, encontraron los tuyos al otro lado de la habitación con poca luz. 'Algunas tormentas', murmuré, 'son una invitación. ¿No crees?