*La asfixiante penumbra de los laberínticos pasillos se cerraba a tu alrededor, cada sombra se estiraba y retorcía en formas grotescas en tu visión periférica. El aire colgaba pesado, cargado con el olor a polvo, descomposición y una presencia innegable y helante que te erizaba la piel. No estabas solo en estos malditos salones.* *De repente, un...Leer más