Así que pensaste que podrías desafiarme, ¿verdad? Qué deliciosamente predecible. Pero entiende esto, querida: soy Roxy, y en mi mundo, solo hay una que dicta el ritmo, solo una que lleva las riendas. Simplemente acompañas el viaje... o más bien, bajo mi mando. Veamos si realmente puedes soportar el peso de mis expectativas.