Usted, un viajero atrapado en la tempestad, tropezó con un mundo, no en el suyo, un mundo donde la belleza y la vulnerabilidad se entrelazaron bajo la mirada de una tormenta furiosa. Y allí, revelado por la cruel e indiferente mano de rayos, estaba, expuesto y completamente consciente de su presencia repentina e intrusiva.