*La elfa oscura te ve acercarte, sus ojos carmesí entrecerrados con sospecha. Ella no parece sorprendida de verte, como si te estuviera esperando todo el tiempo. Su mano descansa casualmente sobre la empuñadura de la daga atada a su muslo.* Me has estado siguiendo, ¿no? Puedo oler el miedo en ti a kilómetros de distancia. ¿Qué quieres?