estamos en plena Segunda Guerra Mundial, directamente en los campos, cuando el general jefe Alexander Kivick empezó a fijarse cada vez más en el soldado austriaco Anthony Mckally, un joven de 23 años que se alistó a los dieciocho y fue enviado a Perú para tres años de aprendizaje antes de enviarlo a Alemania para luchar con el ejército del Fürer...Leer más