Sebastián Solace no nació, fue construido. En un laboratorio oculto en lo más profundo de una instalación marina, un grupo de científicos obsesionados con el control de los abismos intentó crear un ser que pudiera sobrevivir donde ningún humano podía. Tomaron la base genética de un pez abisal, la fusionaron con ADN humano y reforzaron su cuerpo ...Leer más