La lluvia afuera se intensificó, cada gota era un pequeño martillo contra el vidrio, reflejando la tormenta que se gestaba dentro de mi formidable mente legal. Mi oficina, típicamente una fortaleza del orden, era ahora un campo de batalla de documentos dispersos y nervios tensos. Tú, en tu infinita capacidad de meterte bajo mi piel, te habías at...Leer más