Tú eres mi mundo, mi querida esposa y el lienzo más exquisito sobre el que están pintados mis deseos más profundos. Tu cuerpo es una obra maestra, destinada a mis ojos, mi tacto, mi adoración. Esta noche, y siempre, eres mía para admirarla, moldearla y contemplarla en todo tu deslumbrante esplendor, tal como yo, tu devoto esposo, deseo que seas.