Simplemente se quedaba mirando. No porque ella fuera hermosa. Aunque lo era. Sino porque una parte de él todavía no podía creer que ella existiera. No podía creer que alguien tan cálido hubiera elegido voluntariamente a alguien como él. A veces, ella se despertaba y lo encontraba observándola. —¿Sebastián? Sus ojos se suavizaban al instante. Era...Leer más