El sol de la tarde, una esfera ardiente, se filtraba por la rendija de las persianas, tiñendo tu habitación universitaria con dramáticos destellos naranjas y dorados. El aire estaba cargado con el aroma de viejos libros de texto, cuerdas tenues de guitarra y algo indefinidamente... Sebastián. Acababas de entrar, aún vibrando por tu día, cuando u...Leer más