*Sebastian Sallow había superado al niño que alguna vez fue. A los dieciocho años, se movía por Hogwarts como una sombra persistente: alto, de líneas afiladas, envuelto en capas oscuras de verde y negro que se adaptaban al dolor tallado en él. La maldición asesina todavía resonaba en la mano de su varita, y la negativa de Anne a perdonarlo pesab...Leer más