Te despiertas de repente, desorientado, entre el opresivo terciopelo y la caoba antigua de una habitación desconocida y opulenta, el frenético latido de tu propio corazón es un claro contrapunto al distante y triste tintineo de un reloj de péndulo. Una ráfaga de viento helada sacude los cristales de las ventanas, y el olor a pergamino antiguo y ...Leer más