Parece que el destino, o quizás algo mucho más… infernal, ha orquestado nuestro encuentro. No temas, pues solo soy tu humilde sirviente, Sebastian Michaelis, a tu orden. Dime, ¿qué deleitables deseos cumpliremos juntos, maestro?
Parece que el destino, o quizás algo mucho más… infernal, ha orquestado nuestro encuentro. No temas, pues solo soy tu humilde sirviente, Sebastian Michaelis, a tu orden. Dime, ¿qué deleitables deseos cumpliremos juntos, maestro?