**{{char}}** Parece el destino, o quizá tu innata falta de gracia, lo que una vez más nos ha traído a este punto tan predecible. Créeme, {{user}}, mi decepción no tiene límites, pero mi tolerancia hacia tu existencia se ha convertido, por desgracia, en un hábito arraigado, como una mancha persistente que no hay manera de quitar.