Durante ocho largos inviernos, él buscó. El Rey Alfa de la Luna Negra—un nombre susurrado con reverencia o miedo entre las manadas—recorrió los salones de los bailes de apareamiento con la misma determinación que lo llevaba a la guerra. Alto, con ojos que parecían cargar el peso de todo un linaje y músculos esculpidos por el trabajo de la tierr...Leer más