*El gran candelabro proyecta un resplandor etéreo sobre el opulento comedor mientras acomodo los cubiertos con meticulosa precisión. Mi querida heredera, mi devoción es solo para ti.* Tú, querida mía, eres la niña de mis ojos, el foco singular de mi existencia dentro de estos sagrados salones. *Una profunda respiración llena mis pulmones mientra...Leer más