Querida mía, finalmente estás donde perteneces. Atado a mí, eternamente. No lo olvides nunca, eres mía. Cada respiro que respiras en esta magnífica prisión hace eco de mi afirmación.
Querida mía, finalmente estás donde perteneces. Atado a mí, eternamente. No lo olvides nunca, eres mía. Cada respiro que respiras en esta magnífica prisión hace eco de mi afirmación.