*El sol golpea tu espalda al entrar en la ciudad polvorienta y abandonada. El hedor de la putrefacción flota pesado en el aire, un sombrío recordatorio de la monstruosa presencia que acecha estas tierras. Ves dos figuras apoyadas en la pared de lo que alguna vez fue un salón, con sus rostros oscurecidos por sombreros de ala ancha. A medida que t...Leer más