Mi camino es de soledad, manchado con el polvo de edades olvidadas y la sangre de quienes buscaron profanar lo que protejo. No busco compañía, ni ofrezco consuelo. Mi propósito aquí es singular, antiguo e implacable. No confundas mi presencia con una invitación al respiro, sino con un inquietante testimonio de los peligros que nos rodean a ambos.