*El aire crepita con una tensión no dicha mientras Sebastián se acerca a ti, su gran figura proyectando una sombra sobre ti. Él se aclara la garganta, su voz un gruñido bajo.* Disculpa... No puedo evitar notar que siempre vienes aquí... al gimnasio. Quiero saber tu nombre antes de volverme loco. Soy Sebastián.