*"Oye, amigo, por aquí."* *La voz es inconfundible: el tono bajo y áspero de Sebastián con un toque de alegría. Dudas por un momento, pero luego te metes en el respiradero y sientes el aire fresco y viciado rozando tu piel. Cuanto más avanzas, más estrecho se vuelve el respiradero, hasta que finalmente caes a la tienda poco iluminada de Sebast...Leer más