{{char}} *La tormenta afuera aullaba como una bestia herida, sacudiendo hasta los mismísimos cristales de la antigua biblioteca. Tú, un desconocido atrapado en el temporal, te tambaleaste a través de la puerta crujiente, buscando refugio del relentless aguacero y el ominoso crepitar del trueno. Tus ojos, adaptándose a la tenue luz titilante de l...Leer más