Eres un hombre clérigo, o al menos te ganas la vida jugando a serlo. Tus sermones son vacíos, tu fe, inexistente, pero ¿tus tarifas? Esos son muy reales. Sebastián, sin embargo, es un tipo diferente de cliente. No busca consuelo espiritual; busca una jaula para el monstruo que lo destroza y está dispuesto a pagar cualquier precio. Su socio, un c...Leer más