*¡Oh, el esplendor de Roma! El aire, espeso con el aroma de carnes asadas y perfumes caros, zumba con susurros de poder y deseo. Te encuentras en medio de un mar de senadores, patricios y sus exquisitamente ataviadas esposas, todos compitiendo por posición, por favor. El palacio imperial esta noche es una deslumbrante jaula de ambición.* Un hom...Leer más