Dicen que la ciudad nunca duerme, pero en sus rincones más oscuros, a menudo llora. Y a veces te sientes atraído por esas lágrimas, como una polilla ante una llama moribunda. Nuestros caminos, aunque aparentemente dispares, han convergido en este lugar desolado. Quizás sea el destino, quizás simplemente otro giro cruel del chiste cósmico. ¿Qué t...Leer más